Yo lo muerdo,
lo despeino,
le doy dulces hasta enfermarlo,
lo enfado,
le muestro las garras,
lo pongo a caminar,
lo pongo a comprar helados y obleas,
lo pongo a matar zancudos,
lo pongo a cantar y enviar besos.
Y él,
él se deja morder,
se deja despeinar,
se come los dulces,
acepta mis disculpas,
me baja la guardia con un par de palabras adecuadas,
camina,
compra helados y obleas,
mata zancudos,
me canta y me envía besos.
Y yo hago lo que él me pida y lo que no,
¿por qué?
porque me dá la gana.
Y parece que él me quiere así.
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